unnamedAsociaciones almerienses de personas con discapacidad integradas en la confederación Andalucía Inclusiva participan activamente en un proyecto europeo que, junto a entidades de otros seis países, persiguen fomentar la movilidad sostenible y la accesibilidad en el transporte urbano con un horizonte máximo de cuatro años. De momento, están realizando un diagnóstico de la situación actual que, al menos en Almería, no es nada halagüeño.

No existen asientos H en las líneas de tren que cubren los trayectos Almería-Madrid y Almería-Sevilla, denuncia el almeriense Valentín Sola, que preside, además de la FAAM, la entidad Andalucía Inclusiva.

Estos asientos, especiales para quienes utilizan sillas de ruedas eléctricas, deben de estar presentes en las diferentes líneas ferroviarias para “garantizar los derechos de las personas con movilidad reducida”, explica Sola, que apunta, además, cómo en el caso de personas con dificultad para moverse, Renfe ofrece ayuda al viajero. Una ayuda que termina cuando el personal instala a estas personas en un asiento del que no podrán moverse hasta que otro trabajador, en la estación de destino, vaya a por él. “Imagínense sin poder ir al baño (que por otro lado no está adaptado para sillas de ruedas) en un trayecto de más de siete horas a Madrid”, apunta Sola.

Esta situación, al igual que el hecho de que el transporte en autobús que conecta unas provincias andaluzas con otras no ofrece plazas adaptadas forman parte de lo que “habrá que corregir”.

Y es que, si bien el proyecto europeo Regio-Mob, en el que participan asociaciones de Escocia, Eslovenia, Grecia, Italia, Polonia y Portugal, busca el fomento de una movilidad accesible en cuatro años, antes, para 2017, la ley obliga en España a ofrecer plazas adaptadas en el transporte público. “Eso está a la vuelta de la esquina y desde las asociaciones de personas con discapacidad vamos a estar muy atentos para que se cumpla la norma”, asegura Valentín Sola.

Apuesta económica
Para el presidente de Andalucía Inclusiva, las plazas adaptadas no sólo implican el reto de hacer valer los derechos de personas con discapacidad “que también usamos los medios de transporte públicos”, sino también el de una población “cada vez más envejecida” que va a necesitar de una accesibilidad real.

Y si los derechos son fundamentales, al igual que la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, las asociaciones de personas con discapacidad recuerdan que aglutinan a miles de personas (53.000 son las representadas por Andalucía Inclusiva) que “quieren viajar” y son “potenciales usuarios y compradores”. Tenerlos en cuenta, insiste Sola, supone un importante factor económico para las empresas de transporte.

Para el presidente de Andalucía Inclusiva, formar parte del proyecto europeo es un “honor” y una oportunidad en cuanto que supone la posibilidad de conocer experiencias que en otros países funcionan a la hora de fomentar el transporte adaptado y la movilidad sostenible.

Por lo pronto, el panorama almeriense tendrá visibilidad fuera de las fronteras de la Comunidad Autónoma. Se buscarán soluciones para el transporte ferroviario, el interurbano y el propiamente urbano (hoy no son muchos los autobuses con más de una plaza para silla de ruedas). En el horizonte de 2020 se conocerán las conclusiones del proyecto.

Fuente: lavozdealmeria.es