Cada vez más estaciones adecúan sus instalaciones y oferta de esquí para el disfrute de las personas con alguna discapacidad física o visual.

Estos días se disputa en La Molina la Copa del Mundo IPC de Para Snowboard, en una muestra de la apuesta por los deportes de invierno adaptados de una estación que ya acogió con anterioridad los Mundiales IPC 2013 (esquí alpino), para personas con discapacidad y los Mundiales IPC 2015 de snowboard.

Por fortuna, las instalaciones de las estaciones de esquí cada día están mejor adaptadas a las personas que sufren alguna discapacidad, física o psíquica, facilitándoles el acceso a los remontes, unos espacios propios, el material necesario y los servicios de profesores especializados, que o bien les acompañan en su disfrute de la nieve o bien les enseñan a ser autosuficientes con sus sillas.

La Molina fue pionera en el trato al deporte adaptado, gracias a la colaboración de la Fundació Johan Cruyff y la entidad Play & Train. La primera se encarga de mantener las instalaciones, adaptando en su día la pista d’El Bosquet, y la segunda promueve el acceso, en este caso de los deportes de invierno, con independencia de la capacidad, género y edad de cada persona, apostando claramente por el deporte como herramienta de diversión y esfuerzo, algo que llevan haciendo desde que se fundaran el año 2008.

Tras el camino abierto por La Molina otras estaciones catalanas siguieron sus pasos, y a día de hoy, tanto la estación de Puigcerdà, como Baqueira Beret y Boí Taüll Resort están reconocidas por la Agencia Catalana de Turisme (ACT) como impulsoras del deporte y turismo adaptado. El esquí es una actividad que se puede practicar con independencia de la condición física.

Por esta razón, tantos los centros invernales comentados, como los de Grandvalira –con descuentos especiales, clases y acceso al material– o Vallnord, cuya escuela de Arinsal cuenta con una rama de esquí adaptado, la Snowsports School de Arinsal, para personas que vayan en silla de ruedas, que les falte una extremidad, que tengan dificultades de aprendizaje o límites visuales o sensoriales– trabajan por acercar el deporte blanco.

Y es que, en el fondo, de lo que se trata es de poner al alcance de las personas con discapacidad una atención especial y la instrucción necesaria para romper las barreras y miedos y hacer más accesibles los deportes de invierno.

Un dato, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que un 15% de la sociedad vive con alguna discapacidad.

 

Fuente: Mundo Deportivo